| Hacia finales de Diciembre de 2009, del 20 y hasta el 23, nos visitóla familia Maceira, provenientes de la localidad de Balcarce en la Provinica de Buenos Aires, Argentina. Ellos eligieron realizar una excursión que incluyera noches en estancias en la estepa y el conociemiento de la Meseta de Somuncurá. Así pudieron disfrutar del acercamiento a la producción ovina, a la cría de choiques (ellos mismos son productores de Ñandú) y a la mítica Meseta de Somuncurá, sus lagunas, su fauna, flora y sus sitios históricos y arqueológicos. Pueden ver el comentario que han escrito sobre su experiencia en: tripadvisor o en nuestro blog www.mesetainfinita.blogspot.com. |
Al regresar a Balcarce para pasar la fiesta junto a toda su familia, Néstor Maceira, inspirado por su experiencia con Meseta Infinita, escribió el siguiente poema: Somuncurá Desierto esparcido de piedras Erguido en la vastedad patagónica Con la simple solemnidad de la naturaleza Salpicado de lagunas transitorias Hogar de patitos apiñados, gallaretas y flamencos. Oasis sin los cuales No sería posible habitarte. Sobre el borde de la laguna Mirando al este Se levantan sencillas casitas de adobe Se yerguen el olmo y el olivillo Y el hombre de la meseta hace allí hogar y enciende el fogón para recibirte Cuando al fin se hace la noche Y miras hacia arriba ¡Ay, qué océano de estrellas! Nunca brillaron tantas Haciendo del cielo Un reguero infinito de pequeñas luces. Somuncurá Murmullo del viento Que habla en tus bordes Somuncurá Hilos de agua corriendo En la grieta de los cañadones Somuncurá Contraste de piedra y cielo Silba inquieto el chingolo Dormita el pilquín en la pared escarpada Se asolea la lagartija sobre una piedra Y un escarabajo negro y brillante En su propio mundo, se empeña Néstor Maceira, 27/12/2009 |